Interés compuesto: cómo se acumula el ahorro sin prisa
Una lectura pausada del efecto del tiempo sobre el capital
El interés compuesto se entiende mejor cuando se separa en dos partes: el capital inicial y los rendimientos que se reinvierten. En un horizonte de cinco años la diferencia frente al interés simple es modesta, pero a quince años el efecto se vuelve evidente. El texto recorre esa progresión con una tabla comparativa y señala los supuestos que cualquier proyección debe declarar: tasa, plazo, reinversión y tratamiento fiscal. También advierte sobre el error de extrapolar rendimientos pasados como si fueran garantía futura. La intención es que el lector pueda leer una proyección con criterio propio.
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